miércoles, 29 de enero de 2014

Correo urgente

¿Que tal te va?:

Por aquí ya sabes, las cosas siguen casi igual. En la familia seguimos con nuestras diferencias, como siempre, pero intentamos que no se note mucho. La Mamá y sus achaques no avanzan demasiado, te suena eso de que le cuentas que te ha salido un grano y te dice que a ella...dos. Pero bueno, nada nuevo que no sepamos.
Los dos pequeños (Daniel y Martina) se están haciendo mayores a la carrera y ya parlotean como cotorras, seguro que encuentran a faltar cuando su yayo les dejaba los llaveros para entretenerlos y les hacía rabiar quitándoselos, por lo menos te disfrutaron un tiempo, igual que tu a ellos. Ainhoa también es una de las que te extraña de manera especial, le has dejado sin compañero para montar a caballo, era vuestra pasión y la disfrutabais juntos cada vez que podíais, sin ti no será lo mismo.
Eso si, todos te echan de menos en casa. Cada uno a su manera, pero todos de corazón.
De tu Betis que te voy a contar que tú no sepas, seguro que ves todos los partidos del "Villamarín" en primera fila, y conociéndote no estarás muy contento. Desde que Manolo te dejó allí el equipo no anda muy bien, me imagino las broncas que les meterás cada vez que pierden. Ya te veo frotándote las manos cuando marcan gol los verdiblancos y los berrinches que cogerás cuando les meten a ellos. Acuérdate de lo que siempre te decía cuando hablábamos de fútbol, no se puede ganar siempre, aunque la verdad a ti no te convencía mucho esa táctica.
Tu "taller" de la terraza no se utiliza mucho, las herramientas deben de añorar cuando tu te entretenías horas y horas haciendo tus "chapucillas" y no parabas hasta tener acabado lo que llevabas entre manos, aunque eso supusiera no bajar a casa ni para comer. Amparo siempre me dice que en eso he salido a ti, bueno en eso y en lo raro que soy, aunque eso no me lo dice solo Amparo, ya sabes, en general me lo dice todo el mundo. Que sabrán ellos!!!, para nosotros dos igual los raros son los demás, verdad Papá?.
Aún me encuentro por la calle a paisanos tuyos que al verme siempre tienen una palabra, una anécdota tuya que contarme, se les nota en la mirada que fuiste parte de sus vidas y que están orgullosos de que así fuese.
Todavía hoy paseo por la avenida y mi mirada va buscando a ese hombre trajeado todos los días de la semana, con su corbata perfectamente anudada y su pañuelo a juego en el bolsillo de la chaqueta, siempre de punta en blanco, con su abrigo largo en invierno y sus inconfundibles gafas de sol puestas. Te sigo buscando pero por desgracia ya nunca te veo. Ya no suceden esos encuentros que teníamos por las calles de Xirivella y que acababan casi siempre tomándonos un cortado en el bar mas cercano y discutiendo por ver quien los pagaba. Ya no nos sentamos para que me cuentes que el móvil que llevas no funciona como debería o para que me pidas que vaya por casa a arreglarte algo referente a la TV,eso si, avisándome de antemano que tu hacías todo como yo te había explicado, pero que aquello no funcionaba, haber si iba a ser culpa mía.
Todo sigue casi igual por aquí, aunque en realidad no es así. Tu ya no estas y cada vez que pienso en ti me viene a la cabeza el último día cuando tuve que bajarte por las escaleras de casa en brazos camino del hospital porque no te quedaban fuerzas, y a mi se me rompe el alma de pena, una y otra vez.
Intento pasar página, me escondo detrás de alguna de las malas experiencias por las que nos hiciste pasar, pero es inútil, un día nuestros corazones te perdonaron y te volvimos a dar otra nueva oportunidad y ahora lo único que nos queda es que te echamos de menos y que sabemos que te queríamos todos, cada uno a su forma, pero toda tu familia.
Hoy día 29 hace un año que te fuiste y tenía la necesidad de escribirte esta carta y contarte como van las cosas por casa, ya sabes.
Papá ya no estas con nosotros pero cada uno de los que forman tu familia lleva en su corazón un pedazo de ti y eso nunca nos dejará, pase el tiempo que pase.


PD: La muerte no nos roba los seres queridos, al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Bajo cero

No hace ni un mes que mi amigo perdió su puesto de trabajo. Es lo que tiene reestructurar una plantilla, vales simplemente lo que cuestas, nada de florituras, tu valor profesional queda relegado a un segundo plano en el que prevalece la cuantía de la indemnización que te toca percibir de finiquito en comparación a otros.
Se puso la tarde gris, pero no llego a llover. A los veinte días de esto mi amigo hizo una entrevista en una ETT, esas arañas que acaparan en sus telas el 90% del mercado laboral. Salió encantado, cerca de hora y media de entrevista, alabanzas a su CV y experiencia laboral, en resumen alto porcentaje de posibilidades de entrar a formar parte de una empresa realizando labores en la recepción de mercancías, albaranes, preparación de pedidos para los clientes, manejo de carretillas elevadoras, vamos lo suyo, buenas expectativas.
Pero los días pasaron, inexorables, uno a uno hasta quince. Mi amigo perdió toda esperanza, hasta la tarde del Miércoles pasado, quince días después de la entrevista.
"¿Te puedes incorporar inmediatamente a este puesto, mañana por la mañana a las ocho?. Eran las siete de la tarde del día anterior. "Por supuesto", mi amigo no dudó, tan solo quiso preguntar si era necesaria algún tipo de equipación o uniforme para la incorporación del día siguiente, era una empresa de productos congelados. Ni horarios, ni salario...solo eso. Tras unos minutos de duda y espera la simpática trabajadora de la ETT le dijo a mi amigo que se pasara antes de las ocho de esa misma tarde por una tienda en el centro de Valencia en la cual le darían lo necesario para poder trabajar en esa fábrica. Allí se fue mi amigo mas feliz que una perdiz a recoger sus EPIS, o sea, la ropa y medidas de seguridad adecuadas que tenia que llevar en el centro de trabajo.
Empezaron dándole una chaqueta o anorak mas fino que el papel de fumar, unas bonitas botas de agua negras, unos guantes de goma como los de fregar, un gorro blanco con rejilla por arriba como de cocinero y de postre dos pijamas azules, pantalón y camiseta, de manga corta y cuello de pico. Ante su asombro le explicó al dependiente de si estaba seguro de que eso fuera para el, es una empresa de congelados recuerdas. Sin duda esta es tu equipación, le afirmó firme y conciso  el susodicho empleado de la tienda de ropa laboral. Mi amigo se fue dudando y buscando soluciones para no morir de hipotermia en el caso de que hiciese frío en esa empresa de congelados. Cuando llegó a casa preparó su bolsa y se pertrechó para ir al día siguiente con sus pantalones y camiseta térmica, calcetines de ir a la nieve y chaqueta polar que tenía de su antiguo trabajo, todo esto de su propio guardarropa, bendito viaje al frío europeo.
A las ocho de la mañana como un clavo mi amigo se presentó en su puesto llevando tres pantalones, dos polares, dos pares de calcetines de la nieve y su ropa reglamentaria por encima. No hay dolor.
Después de diez minutos de explicarle su cometido, mi amigo entró junto a su carretilla eléctrica en una cámara frigorífica en la que la temperatura oscilaba entre -2º y -10º, salvo cuando arrancaban unos gigantescos ventiladores cada diez minutos que hacían caer el termómetro como si fuese la tundra Siberiana.
Tenía que mover con la máquina decenas y decenas de pasteras llenas de agua, hielo y pescado de diferentes tipos a granel. Apilar, ordenar por tamaños, por clases de pescado, por fechas de caducidad. Apilar a una altura de cinco metros de dos en dos esos barreños de agua congelada y rebosante que salpicaban una y otra vez y le caían encima a el y a su máquina junto a restos de pescado.
Pasó las cinco peores horas de su vida, tiritando de frío, solo, mojado, dolorido por las condiciones climáticas y la humedad, trabajando sin descanso hasta que apareció un encargado que le indicó que si quería podía parar a tomar café, porque si o si, le iban a descontar esa media hora del sueldo.
Bajó de la máquina y estaba agarrotado, no podía ponerse derecho y no sentía nada de cadera para abajo. Subió al vestuario como pudo y se quitó los dos pares de calcetines para ver el color morado de los dedos de sus pies y calentarlos un poco. A los veinte minutos se reincorporó para completar una jornada de diez horas y media encerrado en esa invernal cámara frigorífica a 5 bajo cero. Demencial, de locos. Ni rastro de eso camiones, esos albaranes para comprobar, ese trabajo de recepción de mercancías, tan solo apilar y desapilar, mover y mover pasteras llenas de agua congelada y pescado apestoso con el fin de removerlo con unos remos para que no se corrompiera el agua.
Soportó el día y llegó a casa pensando en que no renunciaría, al menos sin cobrar esa jornada negra, la peor en sus veintitrés años de trabajo.
Al día siguiente mi amigo entró a las seis de la mañana al trabajo con cierta esperanza de que cambiara algo, pero nada, la misma rutina que el día anterior. a la hora del almuerzo mi amigo telefoneó a la simpática señorita que le había entrevistado en la ETT y le explicó la situación.
"No me lo puedo creer", dijo cuando le contó lo penoso del trabajo, la falta de equipamiento para soportar temperaturas bajo cero, los baños de agua fría continuos, el insoportable dolor de sentirse estafado realizando un trabajo para el cual no le habían contratado. Ella no dudó en arreglarle las cosas para que mi amigo pudiera terminar su jornada, irse a su casa y cobrar esos dos días para olvidar. "Hablaré con la dueña de la empresa porque ese no es el puesto que a nosotros nos está ofertando, se ve que está aprovechando para arreglar cosas en las cámaras que sus trabajadores no quieren hacer por lo penoso del trabajo, por lo menos nos debería avisar". Así de fuerte, ¿sabéis a cuanto le pagaran las horas a mi amigo?, a 6 € en bruto, con pagas y vacaciones incluidas.
Dice Rajoy que se ve la luz al final del túnel, que hay un repunte en la economía. Dice el presidente de la patronal que muchos parados no trabajan porque no quieren...y es cierto, no quieren que los exploten, no quieren enfermar por unas condiciones laborales precarias, no quieren hacer ricos a cuatro sinvergüenzas matándose por tres reales a la hora.
El trabajo es muy importante, pero mientras pueda mi amigo tiene DIGNIDAD, por lo menos algo le queda.
Besos a tod@s.



PD: SUERTE AMIGO!!!

miércoles, 6 de noviembre de 2013

No somos mierda


Somos personas, trabajadores natos, tenemos historias y experiencias que nos avalan, nadie nos ha regalado nada en estos últimos 25 años...desparecer de este mundo no es una opción, donde queréis que nos metamos.
La segregación racial comienza ahora a decapitar a todos los españoles que durante décadas hemos estado cotizando y soportando el yugo de los presupuestos del estado. Nada peor que haber tenido durante años una nómina a la que meterle mano para ser ahora un desgraciado sin derechos adquiridos.
Todos estos compañeros que comparten la foto del encabezamiento tienen en común haber dado al país y a sus arcas horas y horas de esfuerzo y trabajo productivo, y a cambio recibir las migajas de una mísera ayuda para pasar desdichas.
Nuestra desgracia es haber sido productivos durante cientos de días, incluso décadas, sin recibir nada a cambio mas que las sobras de unas ayudas finales que hemos pagado con creces. Subsidios que son limosna para los que lo hemos estado manteniendo durante años el régimen de la SS, equiparación a las personas que por desgracia o suerte para ellos nunca aportaron tales cantidades a los presupuestos generales.
Estoy harto, cansado, de ver como buenas personas, grandes trabajadores, con el pasar del tiempo y con la presión de la coyuntura económica no llegan a final de mes, no saben como hacer para sobrevivir. Sus vidas valen tanto como el último proyecto de ley aprobado en el ámbito laboral.
Llevar tres, cuatro, cinco años parados por razones de edad, capacidades manuscritas en un CV, referencias equivocadas ó ganas de tragar con lo que te venga no es de recibo. Somos personas con historias personales detrás, con un vagage profesional que nos avala, no somos escoria ni pedimos limosna...solo queremos trabajar honradamente o como compensación que nos devuelvan lo que una vez aportamos.
Compañeros, nada hay que os pueda reconfortar, vuestras familias sufren las penalidades de la falta de recursos, pero solo os diré una cosa: "La esperanza hace que agite el naufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado".
Estoy orgullosos de haber formado parte de vuestras vidas, de vuestras experiencias, de vuestro sufrimiento. Yo se que que sois válidos para desarrollar un trabajo digno y se que un día lo lograremos...porque el sufrimiento no es eterno, aunque lo intenten.
Os deseo suerte de corazón.

Besos a tod@s.

lunes, 4 de noviembre de 2013

María y el Real Madrid




María y su sorpresa con los jugadores del Real Madrid...increíble experiencia. Gracias a Marcelo, Benzema y Bale, gracias Adidas y gracias Real Madrid.